Supuso un antes y un después en mi vida.

Hacer este voluntariado en Pondicherry durante un mes, me permitió crecer como persona. Las mañanas las pasaba en la guardería, jugando y enseñando inglés a los más peques, donde pude admirar la gran capacidad de las profesoras que trabajan allí. Por las tardes iba al orfanato de las niñas para ayudarlas con las tareas del colegio, nunca olvidaré sus caras de agradecimiento y de felicidad cuando estaban conmigo.

Esta experiencia supuso un antes y un después en mi vida. Con ella aprendí que el tiempo es lo más valioso que tenemos y que lo que más feliz me hace es dedicárselo a los demás. Repetiría sin dudarlo. Alma 2017